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La economía estadounidense moderó en el primer trimestre de 2018 su crecimiento hasta una tasa anualizada del 2,3 %, con una ralentización del gasto de los consumidores en toda la nación compensado por una fuerte inversión de parte del sector empresarial.

La cifra es superior a las expectativas de los analistas, que calculaban una tasa de crecimiento del 2 % anual.

El Departamento de Comercio publicó así el primero de sus tres cálculos sobre la evolución del producto interior bruto (PIB) entre enero y marzo en Estados Unidos.

En el último trimestre de 2017, la proyección anual de la tasa de crecimiento fue del 2,9 %.

El gasto de los consumidores, que en EEUU representa casi dos tercios de la actividad económica, aumentó un 1,1 %, tras el alza del 4,4 % en el trimestre precedente.

La inversión empresarial registró un importante repunte, con un incremento en bienes de equipo del 6,1 %, lo que sugiere un optimismo de las compañías en las perspectivas económicas.

El primer cálculo trimestral se queda lejos, no obstante, de la promesa del presidente estadounidense, Donald Trump, de llevar el crecimiento económico a una tasa anual del 3 %, impulsado por un enorme plan de estímulo fiscal que incluye notables recortes de impuestos para las empresas y, en menor medida, los trabajadores.

El dato de hoy es el primero desde que en diciembre pasado el Congreso aprobó la reforma fiscal impulsada por el Gobierno de Trump, cuyo estímulo implica un aumento del déficit presupuestario de 1,5 billones de dólares en la próxima década.