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En el marco de una reunión histórica, el presidente surcoreano, Moon Jae-in y el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, anunciaron desde la frontera de sus dos países que buscarán una paz “sólida” y “permanente” en la península y se comprometieron a alcanzar una desnuclearización en la zona. 

De completarse estas promesas, sería el mayor logro entre los dos países desde el armisticio de 1953. Fue con ese acuerdo que se puso fin a una guerra de tres años y que no concluyó con un acuerdo de paz, de ahí que ambas naciones sigan técnicamente en guerra.

Kim Jong-un prometió no repetir “un pasado desafortunado” al término de esta cita que comenzó en la mañana del viernes y que deja otros pasos hacia el deshielo. El presidente surcoreano Moon Jae-in visitará la ciudad norcoreana de Pyongyang en el último trimestre del año y habrá reunión de familias en agosto. Además, buscarán eventos culturales y deportivos conjuntos.

Son unos acuerdos que ponen fin a una jornada histórica que comenzó en horas de la mañana. El líder norcoreano cruzó la frontera hacia el país vecino, siendo el primer mandatario de su país en hacerlo en más de 50 años.

La zona desmilitarizada fronteriza de Panmunjon, en Corea del Sur, acogió un apretón de manos entre Kim y Moon, que llega meses después de conversaciones para reducir la tensión en la zona.

Es una situación en la que Estados Unidos ha jugado un papel clave, con una fuerte presión hacia Corea del Norte de la mano de su presidente Donald Trump. Se espera, que Kim Jong-un y el jefe de Estado de la unión americana se reúna en las próximas semanas en un lugar todavía por determinar.