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La poderosa fuerza derechista Arena se consolidaba como la mayor fuerza parlamentaria de El Salvador al encabezar las elecciones legislativas y municipales del domingo.

Escrutado el 48,1% de las actas, Arena sumaba 408.031 votos contra 244.329 del izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) del presidente Salvador Sánchez Cerén, informó el Tribunal Supremo Electoral (TSE).

En un tercer puesto figuraba la derechista Gran Alianza por la Unidad (GANA) con 122.263 votos, luego el Partido de Concertación Nacional (PCN) con 121.670 en cuarto puesto y en quinto lugar el centrista Partido Demócrata (PDC) con 27.354 votos.

Arena comenzó a celebrar su triunfo que también se extendía en la contienda municipal al recuperar la alcaldía de la capital, San Salvador, con su candidato Ernesto Muyshondt, que venció a Jackeline Rivera, del FMLN.

El popular alcalde saliente, Nayib Bukele, fue expulsado del FMLN después de que un tribunal de ética del partido lo declarara culpable de supuestos actos de violencia verbal contra una sindicato de la formación en el concejo municipal de San Salvador.

“Como parte de los buenos resultados me complace en anunciar al partido al que ya es seguro alcalde de San Salvador, Ernesto Muyshondt”, dijo el presidente de Arena, Mauricio Interiano, durante un acto en el que celebraron la victoria en la sede de la agrupación en el centro capitalino.

“El FMLN debe iniciar una profunda reflexión de cuáles fueron las causas de la derrota”, opinó el analista y profesor universitario Roberto Caáas.

Unos 5,1 millones de ciudadanos fueron convocados pero se estima que la asistencia a las mesas electorales fue baja.

El magistrado del TSE Arturo Argüello reconoció que hubo una baja afluencia de votantes, pero aclaró que es una situación “normal” en elecciones legislativas y municipales, que nunca han sobrepasado el 50%.

Algunos salvadoreños justificaron la apatía ciudadana en la insatisfacción con los políticos en uno de los países más violentos del mundo.

“Uno vota confiado en que estamos eligiendo personas capaces de generar cambios. Estamos cansados de políticos que solo se llenan los bolsillos de dinero y se olvidan de los ciudadanos”, dijo a la AFP el médico Joel Ochoa, de 47 años, tras emitir su voto.

En la elección se disputaron 84 escaños del Congreso unicameral y los puestos de alcaldes y concejales de los 262 municipios del país, que deberán asumir funciones el 1 de mayo.

Gobernabilidad complicada

La votación era clave para Sánchez Cerén, indican los analistas, porque se juega la gobernabilidad para su último año de mandato, que concluye en junio de 2019.

En el Congreso actual, Arena tiene 35 diputados, el FMLN 31 y otros tres partidos minoritarios suman 18, por lo que el gobierno ha tenido que negociar para llegar a acuerdos y en ocasiones ha sido bloqueado.

Para el analista y académico Dagoberto Gutiérrez, la gobernabilidad pasa por que el gobierno tenga “la madurez de negociar, dialogar y no tratar de imponer ante una oposición que muchas veces es caprichosa”.

“El gobierno está en su recta final, entonces si quiere terminar bien, debe ser hábil, dialogar, no solo con la Asamblea Legislativa, sino con otras fuerzas vivas de la sociedad”, consideró Gutiérrez.

Contra la criminalidad

Pero la gobernabilidad no es lo único en juego para el ejecutivo: también es vital el apoyo desde el Congreso a leyes para la lucha contra la violencia criminal, en un país que en 2017 registró una tasa de 60 homicidios por cada 100.000 habitantes, una de las más altas del mundo.

Aunque las muertes violentas han disminuido desde 103 homicidios por cada 100.000 habitantes en 2015, El Salvador aún figura como una de las naciones sin guerra más violentas del mundo, en gran parte por la lucha fratricida de las pandillas Mara Salvatrucha (MS-13) y Barrio 18.

El analista y abogado Felix Ulloa recordó que la violencia criminal es uno de los principales problemas para los salvadoreños, y por ello el tema es y seguirá siendo utilizado por la oposición.

“El gobierno no solo debe ofrecer represión como solución, hay que apostar por la prevención, generación de oportunidades para los jóvenes en zonas de riesgo”, indicó Ulloa.

Fuente: El Mundo